Aquí van pensamientos, reflexiones, ideas sugeridas por el mundo que me rodea .... para compartir [LauraCA]



martes, 31 de marzo de 2020

Crónica ... y Jacinta. 31 de marzo


No podía dejar a Jacinta,  la antagonista, sin disección. Últimamente percibo de forma acusada que en muchas novelas, películas, operas, series, etc.   cuando la heroína es una mujer, si me pregunto qué me transmite esa mujer, descubro que  muy poca cosa. Y concluyo que en muchos casos las mujeres protagonistas en realidad no lo son, que el autor o el director nos ha hecho alguna que otra trampa.
Volvamos a Fortunata y a Jacinta. La primera, una chica pobre e ignorante, al pairo de los que la rodean, la aman, la envidian o la mancillan; sin criterio alguno, sin personalidad; eso sí muy guapa, guapísima. La segunda, una sencilla señorita encorsetada por marido, suegros y demás parientes; buena por definición y con un destino preestablecido: cumplir como esposa y aspirar a ser madre, la mejor madre. Con estas descripciones creeríamos que las conocemos de cerca, pero no es cierto; son los otros personajes de la novela los encargados de modelar sus vidas. Ellas son una mera excusa del autor para exponer sus criterios, su realidad. No critico a Don Benito, para eso es el jefe aquí, solo matizo que tras los estereotipos femeninos de sus protagonistas le han quedado unas mujeres con cabezas poco interesantes.
Una sensación parecida me provoca la aproximación a ciertas operas, grandes tragedias shakespearianas o novelas rusas. Por ejemplo, Anna Karenina, gran novelón, pero cuando termino su lectura me falta algo. Pienso, ¿cómo es que se enamoran tan locamente estos personajes si no se conocen? ¿cómo es posible que sus vidas tornen en tragedias y que a lo lago de 1.000 páginas no tengan ni una sola conversación sincera?
Es cierto que también hay literatura donde el héroe masculino suscita entregas absolutas con tan sólo enseñar la barba, pero me atrevo a apostar que ganan por goleada las protagonistas idolatradas, capaces de provocar desdichas, tragedias, guerras y hasta epidemias con solo asomar la patita. ¿Conocemos siquiera un poquito a  Elena de Troya, a la Beatriz de Dante o a la pobre Dulcinea?. No decían nada,  no opinaban, igual ni pensaban. Sólo estaban allí; sus autores las manejaban y sus admiradores las sublimaban.
No existen musas que curen y cuiden enfermos, son mujeres de carne y hueso quienes protagonizan esos papeles. Estos días, las mujeres del sector sanitario y muchas otras son heroínas a su pesar.
Hoy en España: 94.417 contagiados, 8.189 muertos, 19.259 curados

lunes, 30 de marzo de 2020

Crónica Fortunata. 30 de marzo

Es lunes, comienza la tercera semana de este Estado de Alarma… Empiezo mi crónica y borro un primer párrafo en el que se me ha ocurrido, osada de mí, comparar estas crónicas con el Diario de Anna Frank. Pero no me atrevo a seguir; sería  pretencioso y de tono demasiado catastrófico. Me paro, me levanto, doy una voltereta y lo intento de nuevo.
Mi gran evasión estos días es la novela Fortunata y Jacinta. Me animé a leerla al cumplirse este año el centenario del  fallecimiento de Benito Pérez Galdós.  Y está resultando infinitamente mejor de lo imaginado. En realidad, lo que yo recordaba de esta novela era  una historieta rancia y costumbrista, procedente de la versión televisiva de 1980. Que miopía la mía, lógica por otra parte pues mis ojos entonces no tenían ni 20 años.  
La novela está llena de guiños y alusiones inteligentes a la política, la religión y la sociedad de su tiempo. No intentaré  añadir nada a las valoraciones y críticas de los expertos; solo mencionar algunas emociones o evocaciones que esta lectura me provoca. Entre ellas,  el regocijo de reconocer expresiones populares y decimonónicas que mi abuela y mi madre todavía usaban. Me paro a sonreír cuando las descubro en el texto. También es fascinante el viaje por los barrios madrileños, sus tiendas, sus cafés o sus corralas. Me entretiene consultar el mapa para acompañar a los protagonistas en sus itinerarios cotidianos. ¡Qué pequeña parece la ciudad de Fortunata!
Más mujeres, menos "Fortunatas"
Lo que me incomoda cada vez que me sumerjo en la novela es constatar con que crueldad “el honor” y “el qué dirán” eran ejes cardinales de aquellos tiempos. Pobrecitas las chicas, siempre sujetas a normas que otros disponían, siempre alertas ante la tentación acechante. Al mismo tiempo me satisface levantar la vista y reconocer un presente con varias generaciones de mujeres alejadas e  independizadas de la coerción ejercida por tantos “delfines”, “doñas lupes”, “rubines”, “guillerminas” o “feijoos”.  Me atrevo a decir que Madrid es hoy más grande, más compleja, quizá más peligrosa que en el XIX, pero muchas de sus ciudadanas caminamos ligeras, sin cargar con las condiciones de un cura, un querido, un marido o una señora puritana y gobernanta. 

Hoy en España: 85.195 contagiados, 7.340 muertos, 16.780 curados


domingo, 29 de marzo de 2020

Crónica El Diablo Cojuelo. 29 de marzo


Mientras bajo y subo escaleras en esta tarea diaria que me autoimpongo para no gangrenarme, escucho el programa “Volver para ser otros”, una mirada sosegada de Iñaki Gabilondo y varios expertos de diferentes disciplinas sobre lo que estamos viviendo y lo que está por venir. Y otra vez “Todo encaja”. Ocurre que Gabilondo hace su introducción al programa y menciona la novela de Luis Vélez de Guevara “El diablo Cojuelo” (año 1641). Mi cerebro se alborota al escuchar la cita pues es uno de los libros de cuyos enredos me hablaba mi padre, creo que incluso antes de que yo aprendiera a leer. Las historietas de un diablillo tan listo como travieso, que mostraba a un estudiante los secretos de los hogares madrileños “destapando”  tejados, me fascinaba entonces y nunca ha dejado de hacerlo;  no son pocas las ocasiones en las que me sorprendo evocando aquellas aventuras, imaginado que observo desde el aire las vidas privadas de mi ciudad.
Tejados  y vidas
El Diablo y su estudiante andarán muy entretenidos estos días, no sabrán ya ni donde mirar con casi un tercio de la humanidad, o más,  confinada en sus hogares. Hibernando dicen algunos columnistas. Las situaciones, los entornos, las circunstancias han de ser infinitas. Algunas bellísimas, llenas de amor y ternura; otras, aterradoras, y muchas,  extrañas. Mi imaginación se queda corta para intuir siquiera una porción de tantísimas vidas privadas
Intuyo muchas familias extrañándose con dolor, sabiéndose lejos,  y no precisamente en kilómetros sino en hechos coyunturales. Contemplo creadores dando lo mejor de sí, descubriendo que el mundo virtual acoge y celebra su ingenio. Admiro a quienes mantienen la cabeza fría y analizan y extrapolan datos, distantes e impasibles ante las especulaciones. Me pregunto también por la situación de personas cercanas cuyos trabajos están paralizados  ¿Cómo estarán mi peluquera, mi fisioterapeuta, la chica de Rodilla que me pone el café cada día? Y pienso también en personas ajenas; hace un rato, tras una extraña asociación de ideas, se me ha ocurrido pensar en las prostitutas. Sin clientes, ¿las estarán abandonando sus chulos, las mafias traficantes de mujeres? ¿Qué estará pasando con los millones de personas que viven al día, que sobreviven al día  en economías sin subsidios ni piedad?
El Diablo Cojuelo y su estudiante miran pero no actúan. Nosotros también miramos porque muchos tejados ahora se han levantado y no solo para que miremos, también, seguramente, para que interactuemos.
Hoy en España: 78.796 contagiados, 6.528 muertos, 14.709 curados



sábado, 28 de marzo de 2020

Crónica ¿Y después? 28 de marzo


Se cumplen 15 días desde la declaración del Estado de Alarma. Por aquel entonces ¡qué lejos!, a estas horas aún disfrutaba de una magnífica caminata por el Guadarrama. A fecha de hoy,  el estado de Alarma está  prorrogado hasta el 11 de abril y empezamos a preguntarnos ¿cómo será después?¿cómo seremos? ¿cómo seré yo, cada individuo, cuando esto acabe?
Las respuestas estándar, las dudas,  se agolpan sin esfuerzo. Entre todas, veo destacar una que inquieta:  ya nada será igual”,  palabras que si bien  nada concreto significan al mismo tiempo lo dicen todo. Por ejemplo, qué nunca habíamos vislumbrado experimentar una situación parecida, que no entendemos como aguantamos ni sabemos si aguantaremos, que ignoramos  cómo serán nuestras vidas la semana que viene. Que mientras tanto somos los mismos, pero sin maquillaje, y que nos gustaría, o no,  seguir siéndolo. Que estamos descubriendo novedades en nuestras almas y en las de quienes nos acompañan, aunque sea telemáticamente.
Veo en televisión a Jordi Ébole  contando su reciente experiencia de entrevistar por video al ex presidente de Uruguay, José Múgica. Explica que esta forma de hacer  TV estando cada uno solo en su casa, delante de la pantalla y con unos auriculares, sin técnicos alrededor, genera una intimidad y una corriente de sinceridad entrevistador-entrevistado que no había experimentado nunca. Otros muchos comunicadores han tenido que recurrir a esta fórmula y están realizando sus programas desde la privacidad de sus hogares. Aparecen con ropa informal, sin maquillaje, con una librería o una cocina de fondo. Y funciona. O así lo vemos quieres, también desde casa, intentamos mantener nuestro trabajo, nuestros afectos y nuestras rutinas.
Un atardecer CON
Y después, ¿Se nos olvidarán estos extraños días “sin” para entregarnos como si nada al “con”? La cerveza ¿la quiere con o sin alcohol? la tortilla ¿con o sin cebolla? el café ¿con o sin azúcar?  nos volverán a preguntar en las tabernas. Yo lo voy a pedir  todo CON, con compañía.

Hoy en España: 72.248 contagiados, 5.694 muertos, 12.285 curados

viernes, 27 de marzo de 2020

Crónica Nieva en Madrid. 27 de marzo


Me siento delante de “mi hoja en blanco”, sin muchas ideas. Me cuesta mantener el tono neutro. Ayer fue un día raro, me encontraba mal, nerviosa y mareada. En silencio me reprochaba, a mi y a mi entorno, haber sido quizá un poco descuidados con la prevención. No tenemos mascarillas y hemos salido a comprar con unos antifaces de los aviones puestos en la boca, con guantes de fregar… Finalmente descansé un poco de noticias, de mi misma poniendo la mente en stand by, salí a aplaudir, me tome mi vino en descansillo y  remonté. Mis síntomas imaginarios (flojera total) desaparecieron. Ayudaron mucho unos tulipanes enviados por mis hijos como regalo de cumpleaños.
También se acordaron de su abuela M. y otros tulipanes llamaron a su puerta. M. se puso nerviosísima; no entendía de dónde podían llegar y hasta pensó que eran del Ayuntamiento. Por fin logramos aclararlo y  el resultado ha sido un gran subidón de su estado de ánimo. Me decía “qué suerte tengo”. Estos pequeños detalles son en realidad muy grandes. Ayudan a quienes estamos en casa sin tareas comprometidas con estas circunstancias, aportando tan solo nuestra “distancia social” o, como ahora dice la OMS, nuestra “distancia física”.


De pronto entra un WhatsApp. El cuñado de una amiga, médico jubilado que ha mantenido la  atención a sus pacientes en esta crisis, acaba de fallecer por Coronavirus. https://www.abc.es/espana/madrid/abci-coronavirus-ultimos-dias-doctor-mata-mas-medico-confesor-familias-202003270121_noticia.html
Leo el  mensaje hasta tres veces  y al final, convencida de que era cierto, que no era un malentendido, respondo con la frase más cariñosa posible, consciente también de lo poco que servirá, ni esta y ni  las del resto del grupo, para el consuelo de su familia y seres queridos.  
Y aún hay más, el médico fallecido en Córdoba, el primer facultativo cuyo deceso fue noticia,  era primo de P., miembro del mismo grupo. https://www.diariosur.es/andalucia/fallece-cordoba-primer-20200325123304-nt.html. Devastador. 
Las bromas, las noticias, los consejos, los retos y hasta los malos rollos de estos días se deshacen como los copos de nieve que ahora mismo están cayendo sobre el asfalto en Madrid. Nos quedamos congelados.
Hoy en España: 64.059 contagiados, 4.858 muertos 9.357 curados

jueves, 26 de marzo de 2020

Crónica Principe Charles. 26 de marzo


Desde hace unos meses estoy suscrita a una Newsletter de la periodista Charo Marcos. Se llama Kloshletter (kloshletter@kloshletter@.com; Kloshletter vía mail6.suw15.mcsv.net). Es precisa y objetiva, con enlaces a noticias en diferentes medios. Estos días reúne titulares que sobrecogen. Una pequeña muestra: 

·Últimos datos actualizados en el mundo:
   467.594 contagiados 
     21.181 muertos
   113.770 recuperados

· Un tercio de la población mundial vive confinada por el coronavirus 

· Estados Unidos supera ya el millar de muertos mientras Nueva York instala una morgue improvisada en el mismo sitio que el 11-S. 

· Macron moviliza al Ejército francés. 

· Israel, entre la crisis política y la sanitaria. 

· Tokio pone en cuarentena a sus 14 millones de habitantes. 

· La ONU reclama a los gobiernos 2.000 millones de dólares para hacer frente al virus en los países pobres. 

· Más de 15 millones de brasileños se enfrentan al coronavirus hacinados y sin agua en la miseria de las favelas del país. 

· La OMS ha cambiado la expresión distancia social por distancia física. 

No sigo porque me puede dejar de latir el corazón. 

Y ahora, me quedo atónita al contemplarme abriendo el link del último apunte que dice: 

Y El Príncipe Carlos de Inglaterra da positivo y se recluye en Balmoral

Explícame eso!, me digo. ¡Con la que está cayendo! 

Poca aclaración. Se trata, hablemos claro, de mera curiosidad ante el padecimiento de los poderosos. ¿Morbo? Igual sí. 

¿Justificación?. Tampoco. Las otras noticias me dan miedo. Lo del Príncipe Carlos me entretiene. 

¿Moraleja? No me atrevo a concretarla. Mientras, tomo nota para llamar al coraje, al mío, y leer con más serenidad y en toda su  crudeza lo que está pasando, lo que estamos viviendo. 

Hoy en España: 56.188 contagiados, 4.089 muertos 7.015 curados

miércoles, 25 de marzo de 2020

Crónica ¡Un momento feliz! 25 de marzo


¡Un atardecer feliz!!



Cada día me conecto un rato en videollamada a tres bandas con mis amigas P y R. No paramos de “darnos la razón”, como dice R,  y comprobamos que estamos  evolucionando de forma casi paralela en nuestros estados de ánimo. Nos contamos lo que hacemos, cómo nos encontramos, lo que nos sorprende de las noticias; compartimos nuestra estupefacción ante la situación, ante un encierro tan necesario como extraordinario.  




Ayer noté que no andábamos muy locuaces, ¿qué será  lo que se va agotando? ¿las ideas? ¿el “sigue, sigue, no pares ….”? ¿la energía? ¿las ganas? ¿la esperanza?  ¿la ilusión? ¿la paciencia?

De pronto, P hizo una pregunta, algo así como ¿Cuál ha sido hoy vuestro momento más feliz?

Aquí dejo un renglón en blanco .....

... para materializar el silencio que se apoderó de mi alma. Me atrevería a decir que de nuestros tres corazones.

Me quedé noqueada, no era capaz de responder cualquier cosa del tipo  pues hoy ha salido una flor en mi terraza” o “me ha quedado muy rico el bizcocho”; pero tampoco me veía en respuestas trascendentes del estilo “me he sentido muy feliz porque mis seres queridos están bien” o “que felicidad al ver la solidaridad de unas mujeres de mi barrio que están cosiendo mascarillas”. No sé, era como que no encontraba la dimensión.

Pensando en el tema,  se me ocurre que me encuentro alojada en un termino medio, en la zona templada. Así conservo la calma, disfruto de lo cotidiano y miro de reojo las noticias. Así contengo la emoción cuando voy al supermercado y por la calle evito a los viandantes o dejo de respirar. Así no pienso en un potencial futuro sin achuchones….

Pero luego las cosas encajan. Al final, mi momento más feliz ha llegado esta mañana, inesperadamente,  cuando leo un mensaje de mi hija que me dice que está enganchada a estas humildes crónicas. Yo también lo estoy. Ayudan.

Hoy en España: 47.610 contagiados, 3.404 muertos, 5.347 curados


martes, 24 de marzo de 2020

Crónica Porque todo encaja. 24 de marzo

Hace poco terminé de leer Sapiens, el libro sobre la evolución humana que se ha convertido en un best seller. Lo leí de forma discontinua,  de modo que entre las interrupciones y mi mala memoria ahora no me siento muy capaz de resumir las numerosas ideas y teorías provocadoras que el autor aporta.

Pero algunas  si se quedaron en mi cabecita, como por ejemplo que a diferencia de otros seres vivos, los seres humanos hemos fabricado una ilusión, muchas.  Sobrevivimos aferrados a ideas que no siendo más que eso, ideas, convertimos en baluartes inamovibles y poderosos. ¿Cómo explicar de otra manera que luchemos a muerte unos contra otros por defender dioses, reinos, nombres, marcas, sociedades, estamentos … ?

Y lo pienso porque estos días observo que los ciudadanos, aunque creyéndonos individuos únicos, estamos evolucionando de forma muy parecida en nuestra percepción de la delirante situación que padecemos estos días. Diría que es por la similitud de pensamiento, por el concepto IDEA,  por lo que -¡y ahora lo descubro!- a casi todos nos hacen gracia los mismos chistes, memes y chorradas varias.  En ellos, en una ráfaga, en un dibujo, en una frase, identificamos un común denominador de nuestras inquietudes.

Ejemplo, me llega un meme que dice, “Vosotras, cuantos días lleváis sin sujetador?” y me parto. Otro dice, “IMPORTANTE: probarse vaqueros cada 2 o 3 días… los pijamas son muy traicioneros” y me río… Y lo hago porque estos chistes recogen en un solo renglón mi preocupación, la de muchas mujeres, sobre si estar recluidas en casa acabará con las "formas", y no solo las sociales, también las de nuestro cuerpo. Yo espero que no. 

Hoy en España: 39.673 contagiados, 2.696 muertos, 3.794 curados


lunes, 23 de marzo de 2020

Crónica Primer balance semanal. 23 de marzo


Ha pasado una semana desde que me lancé a estas crónicas del Estado de Alarma. Repaso la del  pasado lunes y es como si hubiera transcurrido más de un mes.

Ya no paseo por las zonas comunes de la manzana de mi bloque, ya casi no salgo a comprar, ya no me hacen mucha gracia los memes (ya hay menos), ya no creo que esto es un mal sueño….

Pero continúo pintándome la raya del ojo cada mañana, levantándome con ganas de conectarme al mundo; continúo aplaudiendo a las ocho; sigo con la rutina de pilates y sentadillas; bajo y subo algunas escaleras de mi bloque (despacito, que no se oye una mosca y no quiero que salgan los vecinos pensando que ya nos invade el ejército). Y sigo pensando que soy afortunada por muchas cosas.

¡cumple!
Pero ahora me estremezco con las cifras, ahora ya sí conozco personas que se encuentran mal. Algunos personajes públicos han fallecido, muchos anónimos continuarán haciéndolo, ahora me acuesto y tardo en sosegarme, la noche deforma y agranda mis miedos. ¿de verdad esto es un antes y un después? ¿estamos viviendo “en directo” pero “on line” el paso a una nueva era? Y es curioso, vayamos hacia donde vayamos, apuesto por un destino en color.

Y mientras hoy, voy y cumplo años …. Sin duda han sido felicitaciones especiales y me han encantado. Me he auto regalado/confecionado una tarta/bizcocho!


Hoy en España: 33.089 contagiados, 2.182 muertos, 3.355 curados


domingo, 22 de marzo de 2020

Crónica "vapeo o galleta María". 22 de marzo

Ayer me despertaba con un vídeo que se expandió como la pólvora y me llegó por varios chats. Un médico argentino exponía un remedio muy razonable para frenar el coronavirus
La solución,  tan sencilla como barata: si el virus, según la OMS, se muere a los 56ºC,  nada más eficaz que hacer unos vahos a la antigua usanza, como aquellos remedios caseros con hojas de eucalipto destinados a  despejar las vías respiratorias y reducir  los mocos. Ahora,  en lugar de mocos, el vapor se ocuparía de acabar con  Covid-19. 

El buen doctor
El nuevo bulo nos mantuvo ilusionados durante unas horas, es posible que algunas de ellas  bajo una toalla, inhalando vapor de agua.  Los expertos no tardaron en replicar al bienintencionado doctor: la  alta temperatura del vapor no mataría al virus pero, posiblemente,  nos abrasaría los pulmones. 
Yo, en la línea de escepticismo que apuntaba en otro de estos comentarios, tardé hasta 4 mensajes en mirar el vídeo. 

Cedí ante comentarios del tipo "suena sensato". Lo vi y como muchas otras veces,  me dije: no creo en los poderes sobrenaturales, no creo en los milagros; no creo en los remedios milagrosos. ¡no creo en las cremas anti-celulitis! 
Y aquí,  otro momento del pasado, de esos que van configurando nuestros "principios", nuestros "anclajes" a una determinada forma de "ejecutar la faena" en este mundo. 
Hace algunos años, atravesando un momento duro en temas de salud, pregunté a un amigo médico sobre los remedios naturales para prevenir o curar enfermedades como el cáncer. Nunca olvidaré su respuesta. Laura, ¿tu crees que si los médicos supiéramos que el cáncer se cura con una galleta María no lo diríamos, no trataríamos a los enfermos con ese remedio? Que buena lección amigo N. Estos días me  acuerdo de ti, porque estarás preocupado,  trabajando sin parar, arriesgando tu salud y "sin recetas de galletas María milagrosas para difundir en las redes sociales". 


Hoy en España: 28.572 contagiados, 1.753 muertos, 2.575 curados

sábado, 21 de marzo de 2020

Crónica WhatsApp. 21 de marzo

Hace  sólo una semana se declaró el Estado de Alarma; hace tan sólo una semana  me daba un paseo por el monte (el último de momento); hace  apenas 7 días que, un poco nerviosos, empezábamos a enviar y  reenviar mensajes de whatsApp en nuestros grupos. 
Lo cierto es que fueron un par días super divertidos; cada meme, cada vídeo, cada comentario era más gracioso que el anterior. ¡Mis más sinceras gracias a los ingeniosos, estáis en forma!
Ya hacia el lunes/martes la cosa empezaba a ponerse un poco pesada. Los mensajes llegaban repetidos, algunos no tenían tanta gracia y otros ocupaban demasiado tiempo. Podríamos decir que nos invadió un auténtico empacho de comunicación. Aún así, bendita comunicación. A ella nos estamos agarrando  como si fuera los salvavidas del Titanic: para no enloquecer solos, para saber de nuestros seres queridos, de nuestros mayores, de nuestros amigos y vecinos. A los mensajes frenéticos se han sumado, además, quedadas virtuales, vídeos  para mantenernos en forma, para saber cómo el Corona virus avanza inexorable. 
En mi grupo de Pilates la profesora se ha lanzado y ha grabado una clase desde casa. Tras seguirla, algunas han confesado que les han brotado las lágrimas de la emoción. Ay ay, empezamos a estar sensibles. 
Hace un par de días,  en otro de mis grupos (no tengo más de 4 verdaderamente activos) empezaron a colarse algunos mensajes que yo llamaría "mensajes consigna", críticas salidas de tono a la gestión de la crisis, alguna que otra fake news, burlas al feminismo, en ese tono resentido de cuanto peor mejor que tanto se estila en este triste país, ufff bochornoso. 
¡Con lo bien que iba la cosa de la comunicación!
Me empecé a preocupar y decidí dejar de leer/escuchar algunos de esos mensajes. No son estos momentos para dividir, pensaba, pero decidí callarme. En ese grupo no suelo participar mucho y hasta ahora, había dejado pasar por alto tales comentarios. Pero otro miembro del grupo sí decidió levantar la mano: Eh! que esto es un grupo de amigos, no es foro para posicionamientos ideológicos, con lo que tenemos encima. Lo hizo de forma educada, aunque muy clarita; la respuesta no se hizo de rogar y le acusaron de escribir un "panfleto comunista..." uff, uff, uff ... otra vez. El resto del grupo se hizo el loco, no respondió o se concentró en preguntar por otra amiga que al parecer se encuentra mal pero a quien aún no le han hecho la prueba. Llamada a la prudencia, imagino. 😕
Unas horas mas tarde llegó lo inevitable: G salió del Grupo (G es quien torció el tono del grupo; quizá ha pensado centrarse en otro foro  más receptivo a sus consignas extremas).
Y esto cambia un poco el tono de estas crónicas pues  nos pone en la realidad de quienes no dan la talla. ¿para qué ser generosos o tolerantes en momentos de crisis? se ve que algunos no lo ven. 
Mientras, mucha gente se la sigue jugando. Yo seguiré aplaudiendo en mi ventana (aunque ayer en el barrio también algunos aprovecharon el momento para lanzar sus mensajes ....) ohmmmmmmm, namasté 🙏

Hoy en España: 24.926 contagiados, 1.350 muertos, 2.125 curados

viernes, 20 de marzo de 2020

Crónica Aplauso. 20 de marzo

Hasta el pasado miércoles no salí a la ventana para dar el aplauso solidario hacia  los sanitarios que se la están jugando por nosotros estos días. 😬¿Y eso?
Resulta que desde pequeña me aferro a una íntima promesa que me impide seguir  las cadenas  de mensajes tipo "envía esta nota a 10 conocidos..." No lo hago jamás.
En mi infancia se estilaba una estúpida práctica que consitía en lo siguiente:  recibías en el buzón una notita informándote sobre algún milagro o cualquier chorrada y  si no reenviabas dicha nota (ojo! manuscrita) a 10 personas,  las consecuencias serían terribles. Te advertían que aquellos incrédulos que no lo habían hecho,  habían enfermado,  incluso muerto.  Tu y tus hermanos, tus padres, tus abuelos, tus vecinos, tus amigos, todos  estabais en peligro,  y de tí dependía...


Mis vecinos de enfrente sonaban fuerte
En aquellas ocasiones, mis padres, que nunca fueron proclives a seguir modas ni preceptos, se reían y rompían el papel. Yo, que entonces era una niña con mucha vida interior (vamos, que me tragaba mis dudas y miedos) entraba en pánico y, encima, no se lo decía a nadie. Pasaba unos días totalmente atormentada, vigilando por si alguien se moría. 

Cuando tuve un poco más de edad, y algo de discernimiento, juré, como Escarlata O'Hara, que nunca más haría caso de  llamamiento alguno destinado a  difundir  consignas y atormentar a mis conocidos.
En definitiva, un primer aprendizaje de escepticismo....
Y resulta que el miércoles  mi vecina me envía un Whatsapp: la quedada descansillo, tras el aplauso". No me quedó otra, abrí la ventana a las 20:00h. Y qué maravillosa sorpresa. Mi barrio hervía de gritos y emoción. Estuvimos más de 5 minutos dale que te pego. Y me gustó, me gustó mucho.
Ayer jueves, me sorprendí mirando el reloj para salir puntual. A los aplausos se ha unido el Resistiré que algunos emitían a todo volumen desde su balcón. Y también me gustó.

Hoy en España: 20.359 contagiados, 1.002 muertos, 1.585 curados

jueves, 19 de marzo de 2020

Crónica "distancia social". 19 de marzo


Allá va la pareja
Ayer, cuando enumeraba un poco de  léxico relacionado con  esta crisis aún ignoraba uno que define a la verdadera protagonista: distancia social. Sin embargo, ya lo había intuido, aprendido e interiorizado antes de conocer su denominación, su existencia.
Y es que ayer por la tarde bajé con Roberto a dar una vuelta en el patio de la manzana que ocupa nuestro bloque (3 vueltas en diferentes sentidos). Dicen que está prohibido, pero no encontramos motivo para no estirar las piernas, dado que no se trataba de organizar una quedada. Media horita nada más para tomar el aire.
El caso es que nos cruzamos con una pareja que literalmente salto metro y medio hacia la derecha cuando doblamos la esquina y nos encontramos; luego, el portero de uno de los bloques se quedó petrificado, sin respirar, agarrando los cubos de  basura, mientras pasábamos. Y yo tampoco respiré al pasar a 4 metros de un vecino que estaba en una esquina hablando por teléfono mientras echaba un cigarrillo.
Después, y esto si fue duro, por lo mucho que nos emocionó, nos detuvimos un ratito para no cruzarnos con una pareja de ancianos que arrastraban lentamente sus pies cogidos de la mano ¿De que hablarían? ¿comentarían sobre esta insólita coyuntura? ¿estarán asustados? ¿les consolará estar juntos?
Un poco más tarde, viendo las noticias,  lo escuche:  distancia social, distancia social, distancia social, distancia social .... 
ATENCIÓN, ES OBLIGATORIA  en el transporte público, en los supermercados,  en las calles, en casa si tienes un mayor o un enfermo .... 😨😱😷!!! 


Hoy en España: 17.325 contagiados, 789 muertos, 1.107 curados

miércoles, 18 de marzo de 2020

Crónica descansillo. 18 de marzo


Solo tres días (laborables) y ya parece que lo hemos dicho todo, casi todo, respecto a la situación de encierro o confinamiento. Sin tocarnos, hemos hablado de: complot, envenenamiento, miedos, vacunas, curas, contagios, ruina, bancarrota, mascarillas, alarmas,  fronteras, medidas anti coronavirus, teletrabajo, aburrimiento, gimnasia, pilates, recetas, bulos, ciudades desiertas, tiendas desabastecidas, papel higiénico, desinfección, muertos, curaciones,  ancianos, desempleo, crisis, distopía, ciencia-ficción, apocalipsis, pandemia, ..........
Lo que no dejamos es de comunicarnos, y esto me gusta. Y eso que yo me considero del grupo de no superhabladores ...  y mírame, repartiendo mensajes a troche y moche; resucitando este blog, haciendo videoconferencias a tres bandas. Es como una resistencia social al aislamiento. Las redes nos lo ponen fácil,  pero si no estuvieran conseguíamos otras formas de hacerlo, porque así se ha hecho siempre.

Yo,  ahora,  cuando quiero hablar con mi vecina, le envío un whatsapp y le digo: descansillo en 5'. Pero bien podría salir y llamar a su puerta. Así de sencillo.

Hoy le he pasado un trozo de bizcocho en una bolsa colgando del palo de la escoba. Es que sigue con mucho miedo. Al rato, recibo whatsapp: Descansillo en 5'  y me deja dos mascarillas. Un detalle, pues no teníamos ninguna. También me da la pista de utilizar los antifaces de los aviones... gran idea.

Ayer celebramos copichuela en el descansillo. Cada pareja en su casa. Ellos nos pasaron el jamón (lanzado) y nosotros el queso (relanzado). Estuvimos una hora hablando. Fue estupendo.
Y pienso, a veces paso meses sin ver ni hablar con mis vecinos... y ahora... que bien que nos tenemos.
Luego hago un repaso mental y pregunto a los amigos, la familia, los compañeros de trabajo ¿qué tal lo llevais? lo malo es que la palabra "ánimo" se me está desgastando. ¿lo podré seguir usando dentro de una semana? de dos? de tres? uffff Si no, habrá que inventar otra.

Hoy en España: 13.716 contagiados, 598 muertos, 1.081 curados



martes, 17 de marzo de 2020

Crónica Corina. 17 marzo


Como ayer, el día empezó fuerte. A pesar del atracón de mensajes de ayer, pero tras el descanso, parecía que  todos teníamos ganas que levantar la manita muy temprano. Estoy aquí! estoy aquí! 🙋seguimos!, seguimos!💪.
Luego hemos ido perdiendo fuelle y ahora, a mediodía, ambiente de siesta. zzzZZZ.... hace mi ordenador.
Mi hija acaba de llegar de Estados Unidos; ha escapado salvada por la campana de Nueva York, donde hasta hace 2 días paseaban e iban a bares (fíjate tu!). Ayer por la tarde ya recibió aviso de que debía abandonar la residencia de la universidad.... menudo bombazo cayó entre los estudiantes procedentes de todo el mundo. Y ahora? Cómo es esto? Dónde voy? Puedo volver a mi país? Podré volver a recoger mis cosas? Preguntas sin respuestas verdaderas,  pues nadie sabe qué va a pasar.
Lo que si es cierto es que la epidemia es más rápida que cualquiera de nosotros y que los escenarios cambian tan rápido como se mueven las sombras.
Mi vecina de enfrente y yo empezamos a establecer rutina con nuestros meeting point en el descansillo. Ella y su marido en su puerta y nosotros (yo con el mío) en la mía. No me deja ni acercarme a pulsar la luz. Tiene un trapo con lejía sobre el felpudo. Parece más asustada que nosotros. Aunque no le faltan datos pues su hijo en prácticas de policía ve cosas que asustan. Hoy a las 8 nos vamos a ver con un vino y un poco de jamón. Cada uno en su casa pero con  las puertas abiertas.
Con mis amigas R y P hemos empezado a llamarnos a tres bandas. No nos falta conversación, vamos que no paramos con nuestras teorías e hipótesis.  Hemos acordado ponernos temas de debate. Mañana hablaremos del Rey Emérito y el caso Corina (de ahí el nombre de esta crónica, inspirado también en el hecho de que el autocorrector de mi teléfono escribe Corina cada vez que intento mencionar el Coronavirus de las narices.
Con mi grupo de Pilates mantengo una comunicación discreta,  son majísimas. Ayer empezamos a practicar ejercicio con el enlace en Youtube que nos ha recomendado nuestra super profe y estamos muy motivadas https://www.youtube.com/channel/UCRGL8R2y7BQjtYcFxHSTijA. Algunas comentan que no quieren ver la tele, que han empezado a dar baldosinin a la cocina...
Hoy voy a salir a comprar algunas cosas. Tras tres días sin pisar la calle me da un poco de miedo...¿empezaré a sufrir agorafobia? en algunas pelís empieza así; te quedas retenida y cuando te dejan salir, ya no te atreves. Iré con guantes, pero no tengo mascarilla. A ver qué siento.

Hoy en España: 11.184 contagiados, 498 muertos, 530 curados.




lunes, 16 de marzo de 2020

Cronica Alarma 16 de marzo

Estado de Alarma. Coronavirus. Empiezo a trabajar en casa. Bueno, es mi tercer día de teletrabajo. Mis compañeras están listas a las 7 de la mañana. Yo espero un poco más. Estamos como con ganas de hablar y la inmediatez del whatsapp ayuda mucho. Todo un poco raro.
El sábado día 14 fue del día de los chistes, los memes, las chuflas. Incluso hubo tiempo para llamadas a la solidaridad como ese aplauso a los sanitarios. Solo pensarlo me viene la emoción, pero me temo que es solo una válvula de escape de nuestra impotencia. Ah! también  nacía el lema "Quédate en casa", con lo que eso significa en España. Quedarse en casa es como estar fuera de sitio, estar muy,  muy malo. Vamos, malo de acostarse. No lo vemos nada claro.
Pasamos el sábado esperando la declaración definitiva del estado a Alarma. Si no fuera verdad diría que esto es un sueño. Aún no sabemos cuan malo va a ser, pero sí que se avecina largo.
Con el decreto del estado de Alarma llegaron más chirigotas. Sobre todo las relativas a las peluquerías, las tintorerías y los estancos, incluidos como establecimientos de primera necesidad. Vamos que no nos pille "con estos pelos". Por otra parte todos encontrábamos fórmulas para saltarnos la norma, por ejemplo, salir con una bolsa y una barra de pan.
El domingo 15 la cosa empezaba en serio. En la calle patrullas de la guardia civil, bomberos, policía invitando a la gente a meterse en  casa. No vale salir a correr ni montar en bicicleta. No vale pasear en pareja, pero si sacar al perro. Me cuentan que la policía encontró a un hombre llorando en el parque: su mujer le había echado de casa porque tenía fiebre.... y se había atrincherado con los niños.
¿Empezaremos a renegar los unos de los otros? ¿es la hora del "contigo no, bicho"? pues no me extrañaría.
Hoy lunes ha empezado la semana laboral. En mi departamento lo llevamos bien, de momento, aunque, y mira que me extraño yo misma al decirlo, ¡echo de menos las chácharas que a menudo tanto me molestan! y es que somos bichos, pero bichos sociables. Hasta para criticarnos unos a otros nos echamos de menos.
Hoy, sobre todo,  en vilo por muchos nuevos contagios. 

En España: 9.300 contagiados, 330 muertos, 530 curados.
Posible cierre de fronteras de la UE
Mañana o, dentro de un rato, más.


jueves, 26 de abril de 2018

El concierto de San Ovidio, Antonio Buero Vallejo, Teatro María Guerrero



El concierto de San Ovidio es una obra cruda, trágica, sin concesión alguna a la galería. Así lo percibí ayer en la magnífica versión de Mario Gas. 
Un montaje de lujo, que sobresale entre los modestos escenarios -escasez de presupuestos obliga- a los que estamos acostumbrados en los pequeños teatros independientes. 
En este caso, qué bien traídas están las dos píldoras de video que nos presentan, primero el concierto de los ciegos en la feria y, al final, el discurso del hombre bueno de la historia. Y que dignos los decorados y el vestuario.
Resumo: El concierto de San Ovidio es la historia de un oportunista que encuentra en una desarrapada banda de ciegos una excelente ocasión para obtener dinero fácil en las ferias. Lo hará con el consentimiento de muchos, entre ellos la madre superiora del convento que acoge a los ciegos y lo hará de la manera más cruel, exponiendo a los pobres diablos, ridiculizados con espantosos disfraces, a la mofa de un público alienado y embrutecido. 
La historia contiene amor, codicia, venganza, injusticia, crítica social e incluso una ligera grieta por la que asoma cierta bondad; es,  en suma una obra universal que nos permite asomarnos a los eternos defectos de una sociedad corrompida por los poderosos y padecida por una mayoría, cegada por la costumbre y conformada con su destino. .... todo muy intenso. 
El elenco está magnífico, aunque a mí el actor que encarnaba al personaje principal, el ciego David, el único que no se conforma y reclama su dignidad aspirando a ser un verdadero músico, no me acabó de gustar. No sé bien por qué, creo que simplemente no me gustaba su voz.  Quizá también porque el personaje no tiene en toda la obra, salvo su beso final a Adriana, ni un asomo de algo parecido a la felicidad, ni siquiera de "bienestar". Y claro, no es fácil empatizar con un protagonista que solo sufre y que, por esa razón no está precisamente de buen humor. 

Retomo un detalle arriba mencionado, la filmación del concierto que se proyecta sobre el telón para agradecer el uso de este recurso al director, Mario Gas. Y explico por qué. La aparición de los ciegos disfrazados mal tocando y cantando mientras provocan la burla es tan, tan, tan incómoda, que este tratamiento en el que se incluye una escena filmada con músicos, público y todo el ruido de la feria, me produjo un cierto alivio. Como espectador,  no es lo mismo padecer el sonrojo con los actores “en vivo”, que ver una filmación. Uff.

viernes, 20 de abril de 2018

José Sacristan en Muñeca de porcelana (David Mamet). Teatro Bellas Artes

Nunca había visto a José Sacristán en el teatro. Y lo he hecho viéndole como protagonista en  una obra de David Mamet en el Teatro Bellas Artes (15/04/2018).

Con réplicas del Javier Godino (en el papel de su timorato pero ambicioso ayudante), Sacristán interpreta a un poderoso millonario estadounidense, un cretino que ejerce sin remilgos su prepotencia. Ya entrado en años,  se confiesa prendado de una bella mujer joven  que se ha convertido en su plan de futuro. El la va a cuidar. "Alguien tenía que hacerlo" nos dice,  y ella, la mujer bella e irresistible, "le ha escogido a él (entre otros muchos)  para esa tarea". Se siente feliz, colmará a su amada de riquezas y le dedicará su vida. 
Pero ese día las cosas se tuercen y el millonario nos las cuenta a través de conversaciones telefónicas  que mantiene con diversos tipos (su abogado, el vendedor de su jet privado, un influyente cargo público ...) para lograr superar cualquier obstáculo, al precio que sea, y  conseguir su único objetivo: cuidar a su preciosa muñeca.
El tema es actual, conocemos muchos casos de hombres maduros,  tiburones que se convierten en peces payaso cuando eligen vivir sus últimos años "cuidando" a bellas señoritas. El protagonista de esta obra está en su sano juicio, no se ha vuelto loco de amor, ha elegido esta opción con todas sus consecuencias y la va a ejecutar por encima de todo. 
La obra exige una gran atención pues las conversaciones telefónicas deja al espectador la tarea de "imaginar" las replicas al millonario. Hay momentos difíciles, sobre todo porque ni el protagonista ni el ayudante generan empatía alguna. Son personajes del  competitivo y traidor mundo de los negocios y la política. 
Lo importante, para mí, el genial Sacristán.  Parte, desde luego de un don, su portentosa voz. La usa para ser imperativo con sus iguales, déspota con su ayudante y cariñoso, pero no baboso, con su amada. Sabe usar los silencios y llena todo el escenario. Que suerte haberle visto tan de cerca, tan vivo y tan profesional. Supongo que a él, el millonario tampoco le caerá muy bien. 

jueves, 28 de septiembre de 2017


ENSAYO. Teatro kamikaze

Ayer el Teatro Kamikaze recibió el premio Nacional de Teatro y el público recibió a Miguel del Arco y su equipo con aplausos. Bien! (Además, qué bueno su apoyo a la bailarina Lúa Mayenco (https://www.gofundme.com/the-juilliard-school) que tanto me gusta.

Tras la felicitaciones nos sumergimos -actores y público- en dos horas de teatro con rabia. Cuatro monólogos intensos, duros, emocionantes, provocadores y también, a veces,  confusos, excesivos, abrumadores. 
Yo lo disfrute casi todo el rato. Inevitable perderse algunos minutos intentando reflexionar o recrearse en algunos párrafos (se iba tan rápido que no podías "degustar"); o evadirse,  ante frases que no entendía o no escuchaba con claridad. 
Un ejercicio teatral arriesgado que logró no dejarme indiferente. Extraordinarios Israel Elejalde y también María Morales. 



miércoles, 6 de octubre de 2010

Un funeral diferente

Leo una crónica del funeral de actor Tony Curtis, fallecido hace unos días. Tras el servicio fúnebre, la familia organizó un acto para 200 personas donde se habló de él, se proyectaron algunos momentos de sus películas y hasta se contaron chistes en su memoria. Y entonces, piendo en lo totalmente opuesto que es esta actitud respecto a lo que habitualmente sucede en España cuando alguien muere. Aquí, salvo que digas muy alto lo contrario, es  la iglesia quien  se apodera del muerto, le envía a descansar en paz mediante las palabras de un sacerdote, y todos a casa. Cuando asisto al funeral de alguien querido, no religioso, siempre pienso que  nos faltan ceremonias laicas, donde los amigos/familiares/conocidos, podamos hablar de quienes se han ido, homenajearlos con nuestros recuerdos, por ejemplo. Los americanos, siempre tan propensos al espectáculo, lo tienen más claro. Se reunen, comen, beben y hablan del muerto. Y a mi eso me gusta.