Muchas gotas de lluvia han caído desde que allá por el mes de octubre del 2024 nos reuniéramos en una sala de la Biblioteca Eugenio Trías. Era el inicio de la temporada y había muchas ganas, también cierta excitación al encontrarnos en lo que, allá en nuestra infancia, fuera la Casa de Fieras de El Retiro. Cada una tenía sus propios recuerdos, pero todas evocábamos el espantoso olor que entonces inundaba esta parte del Parque ¡pobres animales!
Y allí nos
tienes, a punto de conocer la propuesta teatral de Luisa Armenteros, cuya
sonrisa contrasta con los concentrados rostros del grupo ¡Ni con una pitonisa
hubiéramos adivinado sus pícaras intenciones!
Empiezan a caer
sobre la mesa fotos, nombres, títulos, ilustraciones… de los que apenas
conocemos nada: las mujeres de Penagos, el teatro del absurdo, una cantante
calva, un rey que no quiere morir, un grupo de sicalípticas, algunas
suripantas, Álvaro Retana, Tórtola Valencia, La Goya, Ubú Rey, bailes apaches,
noticias representables…
Pregunta: ¿qué es
todo este enredo? Respuesta: un reto; mejor aún, un reto con tres columnas y
sus derivadas. Si estuviéramos en una
película americana, Luisa exclamaría: ¿Are you ready? Y nosotras, las cinco, chocaríamos las palmas
exclamando ¡Yeah! Pero no somos americanas, somos más bien contenidas, de pocas
alharacas; pero eso sí, somos curiosas y estamos muy motivadas. No sin esfuerzo
iremos poco a poco perdiendo sonrojos y ganando atrevimiento.
Pero antes de
seguir vamos a tener que buscar otro espacio de ensayo. Luisa lo deja claro: “no,
no vais a estar sentadas, esto no va de comentar desde el sillón, habrá que
moverse… vamos a jugar al teatro”. Y
así, dejamos la Casa de Fieras para ocupar unas aulas de la Facultad de
Documentación. Un gran logro de Paz, pues ahora sí dispondremos de espacio e
intimidad.
Tenemos proyecto,
tenemos voluntad, tenemos lugar de ensayo:
estamos listas ¿De qué va esto?
Primera
derivada: TEATRO DEL ABSURDO. Arrancamos
con dos obras de Eugene Ionesco: La Cantante Calva y El Rey se muere. Las
leemos, analizamos y discutimos. Resultan un verdadero divertimento;
descubrimos que no es tan absurdo exponer sin filtros y con mucho humor, como
hace Ionesco, las no escasas incoherencias e insensateces de la existencia
humana.
Preparamos unas
escenas de La cantante Calva para grabarlas en nuestra privada función de
Navidad. Hay mucha enjundia y mucha guasa en los diálogos de esta obra. Esos
días, ante cualquier comentario, por nuestras cabezas se pasean los dichos de Mr.
y Mrs. Martin: “Qué extraño, qué curioso y qué coincidencia… pero …no lo
recuerdo”.
Aún me sonrío al
recordar nuestras caracterizaciones… al más puro estilo inglés.
Segunda
derivada. UNA NOTICIA… UNA ESCENA. Aquí
tenemos uno de esos “más difícil todavía” que tanto miedo nos dan (a Luisa no).
Se trata de un ejercicio de creación, dramatización, dirección e
interpretación. Una práctica escénica ¿What?
Sí mujer, te fijas en una noticia que te impacte por cualquier motivo, meditas sobre si pudiera inspirar una dramatización, escribes una escena y luego, así, como si tal cosa, escoges un elenco (entre nosotras) y la montas. Sí claro, en el aula de la Facultad, con nuestros fondos de armario y algunas lamparitas. Las sillas y los fulares siempre ayudan.
Tienes aproximadamente 4 meses…
De este
ejercicio, ejecutado con mucho esfuerzo y creo que con éxito, apunto dos
grandes lecciones.
La primera, ¡qué
ardua, compleja y comprometida es cualquier propuesta teatral! Debes tener
claro qué es lo que quieres decir, después pensarás cómo vas a contarlo y, más
adelante, cuando ya estás embarcada en la empresa, habrás de ingeniártelas para
que lo que está en el papel y en tu cabeza sea transmitido por las actrices,
nosotras, con verdad y emoción ¡Casi nada!
Segunda gran lección: la vida es puro teatro,
el teatro es pura vida. Ya lo sabíamos; ahora lo corroboramos con nuestras
escenas, que han servido para expresar opiniones y reacciones ante una realidad
que no siempre nos agrada. Lo hemos hecho en forma de drama, charla, comedia y farsa. Han sido estas:
· "Célebres y Depredadores". Tres mujeres -abuela, madre e hija- se enfrentan a sus demonios: los derivados de los abusos cometidos por sus seres más queridos y admirados.
·
"Café
para dos”. Una charla
entre dos viejas amigas nos pone sobre aviso del peligro subyacente en la
difusión de falsas noticias.
·
"Esa
palabra absurda". Una biblioteca acoge un grupo de lectura
formado por mujeres jubiladas que exteriorizan su malestar ante los prejuicios
que detectan hacia mujeres de su edad.
·
"Del
Ventorro a la Barraca". Expresa la condena y el castigo que merecería recibir un político
incompetente y desalmado como Carlos Mazón tras la inconmensurable tragedia de
la Dana en Valencia.
Tercera derivada.
GÉNERO ÍNFIMO. La hemos dejado para el final, pero en
realidad hemos jugado con esta tercera columna todo el año. Diría que ha sido
como abrir un viejo baúl y descubrir -entre plumas, encajes, lentejuelas, láminas
y fotos amarillentas- que nuestras abuelas no eran tan sobrias, puritanas o
conservadoras como creíamos, o nos hicieron creer los oscuros años de la
dictadura franquista.
En menor o mayor grado, nos hemos sorprendido
ignorantes de la trascendencia de una Edad de Plata en España -acontecida en el
primer tercio del siglo XX- durante la cual las mujeres reivindicaron un
protagonismo que ríete tú de algunos feminismos de hoy en día.
Lo hemos averiguado junto a cinco grandes artistas. Hablamos de La Fornarina, La Goya, La Argentinita, Raquel Meller y Tórtola Valencia. Cada una diferente al resto, pero con no pocos elementos en común. Baste destacar su valentía, su grandeza, su trascendencia, su personalidad y sus enfoques vanguardistas.
Estas mujeres “modernas”
triunfaron en el cante y el baile, en un género artístico que ha venido a
llamarse ínfimo. Y descubrimos que no es
ínfimo por su escaso valor, sino por la corta duración de los cuplés, esos
relatos breves con los que nuestras artistas enloquecían al público, en España
y también en el extranjero. Aun así, estas artistas se enfrentaron a críticas y
envidias, algunas también al olvido. Hubo muchas más, no todas han trascendido,
pero a todas hemos querido homenajear.
Y aquí entra de nuevo el juego teatral: nos
ataviamos magníficamente para representar en playback algunos cuplés
recuperados de sus grabaciones originales, allá entre los años 1906 y 1926. Esto,
la verdad, no se puede verbalizar, tendríais que verlo. No cabe la modestia, ¡Somos
realmente buenas con el atrezo! y ¡cómo nos motiva!
Aquí estamos:
-Paz se convierte en Ramoncita Rovira interpretando,
con sombrero de copa y una boa roja, el tema ¡Oh, la mujer!, de G. de Cea
"Pousinet" y V. Quirós.
-Rosa es una entusiasta y batalladora Carmen Flores
en "La sindicalista", de Cortadillo y Font de Antá.
-Laura se pone romántica en la piel de La
Argentinita, que canta con pasión “Por un suspiro", de Tecglen y Font de
Antá.
-Nines, zalamera y delicada, es La Goyita,
representando "Mimosa", la canción de Martínez Abades.
-Josefina, serena y orgullosa, se mete en la piel de
la gran Raquel Meller, para contarnos la trágica historia narrada en "Sus
pícaros ojos” de Montesinos hijo y V. Quirós.
-Rosa derrocha alegría, gracejo y tono chirigotero
al encarar, otra vez en la piel de Carmen Flores, la tonadilla “Guasa viva",
de Orejón.
-El final apoteósico está en “Las Reinas del Placer",
de Galobardes y V. Quirós. La voz es de Pilar Alonso, pero es Paz quien pone
plumas y caderas a esta maravillosa reivindicación femenina de la vida alegre,
sin complejos ni sumisiones ante los hombres.
Aún hay un poco más. Nos atrevemos a versionar las letras de varios cuplés, casi todos más conocidos por las ejecuciones de la gran Sara Montiel que por las originales. Resulta divertido jugar con aquellos “Tápame, tápame”, “Y ven y ven”, “La Violetera”, “El Polichinela”, “Fumando espero”, “La chica del 17”. ¡Viva la insinuación!
Todas juntas:
Con la falda muy cortita, muy cortita.Ajustadita, luciendo el talle,
y el pelito muy
cortito, muy cortito yo muy airosa voy por la calle.
Los zapatos muy chiquitos, muy chiquitos.
Las medias finas, a lo Rebeca.
Las muchachas taquimecas, meca-mecas, son la admiración de los chicos cañón.
Y hasta aquí este sabroso ejercicio teatral. Un lujo. En femenino.
(*). Con la falda muy cortita>, también conocida como <El chotis de las taquimecas>, es una de las canciones incluidas en la revista musical española de 1927 <Las castigadoras>>, cuya música la compuso el maestro granadino Francisco Alonso López y que supuso la consagración de la gran vedette Celia Gámez.
